viernes, 21 de mayo de 2010

Las empresas relacionadas con el derrame se acusan mutuamente en el Senado

Los directivos de las empresas relacionadas con el derrame en el Golfo de México se culparon hoy unos a otros durante una audiencia en el Senado en la que se analizó un desastre que claramente nadie puede ahora controlar.



La primera audiencia pública sobre esta catástrofe ecológica apuntó hacia problemas de seguridad en las plataformas y de rigor en el ejercicio del control gubernamental.
El presidente del Comité de Energía del Senado, Jeff Bingaman, dijo, al inicio de la audiencia, que la explosión de la plataforma operada por British Petroleum (BP), propiedad de Transocean y en la que Halliburton trabajó como subcontratista, obedece probablemente a una "cascada de errores técnicos, humanos y de las regulaciones".
Los ejecutivos de BP, Transocean y Halliburton, que declararon bajo juramento, insistieron en que es pronto para sacar conclusiones pero aun así no dudaron en culparse mutuamente por la explosión de la plataforma el 20 de abril.
Se calcula que unos 800.000 litros diarios de crudo, alrededor de 5.000 barriles, fluyen cada día al Golfo desde entonces.



"Escucho un mensaje y el mensaje es 'no me culpen a mí'", afirmó durante la audiencia celebrada en el Comité de Energía y Recursos Naturales el senador republicano John Barrasso, quien dijo que esa actitud no solucionará las cosas.
Mientras, varios manifestantes de la organización Code Pink desplegaban en la sala pancartas con mensajes como "BP mata" y "Boicot a BP".


El primero en tomar la palabra fue Lamar McKay, presidente de la filial estadounidense de BP.
McKay insistió en la necesidad de aclarar la razón de que no se activara el equipo de 450 toneladas situado en la parte superior del pozo que contiene válvulas que se pueden cerrar mediante control remoto para sellarlo en caso de emergencia.



"El equipo de Transocean falló", dijo McKay. Transocean "tenía la responsabilidad por la seguridad", añadió el directivo de BP, quien reconoció, de todos modos, que los niveles de presión en el pozo eran "anómalos" antes de la explosión.
BP estaba explorando el pozo submarino del que ahora mana petróleo al mar y tenía la intención de clausurarlo de forma temporal con capas de cemento antes de pasar a la fase de explotación.
El responsable de Transocean apuntó que todos los proyectos de producción de gas y petróleo mar adentro "empiezan y acaban con el operador".
Newman afirmó que la sugerencia de que el equipo de sellado en el exterior del pozo fue el motivo del accidente "no tiene sentido".
Indicó que ese equipo tiene como objetivo controlar la presión y cerrar rápidamente el flujo de petróleo o gas natural de registrarse presión "rápida e inesperada" procedente del interior del pozo durante las labores de perforación.
Precisó que los trabajos de perforación habían acabado el 17 de abril, tres días antes de la explosión y dijo que el pozo se había "sellado con cemento".
Explicó que en esa fase las distintas cubiertas protectoras y el cemento son las barreras encargadas de controlar la presión.



Por su parte, Tim Probert, responsable de la división de negocios globales de Halliburton, indicó que la empresa realizó el trabajo de acuerdo con los requisitos exigidos por BP y según las prácticas de la industria.



Probert admitió, de todos modos, que no se realizó una prueba final para comprobar la resistencia del cemento.
La perforación en aguas profundas, que implica como mínimo operaciones a 300 metros, se ha incrementado de forma significativa en la última década en Estados Unidos.
En el año 2008 había alrededor de 141 proyectos petrolíferos en aguas profundas del Golfo de México, por encima de los 122 del año 2006, según el Departamento del Interior.
El 30 por ciento del petróleo de EE.UU. procede del Golfo de México y tres cuartas partes de la actividad productora tiene lugar en aguas profundas.
Precisamente, el Gobierno de EE.UU. anunció hoy que canceló cinco concesiones de exploración petrolera en Alaska como resultado del derrame de crudo en el Golfo de México y que reestructurará las agencias de vigilancia de la industria.



El anuncio lo hizo el secretario del Interior, Ken Salazar, quien indicó que se va establecer "un proceso sustentado en la ciencia para la determinación de las áreas apropiadas para la perforación petrolera" en la plataforma continental exterior de Estados Unidos

 
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